sábado, 15 de septiembre de 2012


Ya ha pasado otra semana más. El trabajo transcurre tranquilo y apenas hay novedades a lo largo de los días.

¡El jueves hubo sorpresa!. La Hna. Celeste y Amilkar, uno de los trabajadores del centro, llegaron sobre la una de la tarde, cada uno conduciendo un 4x4 con los maleteros llenos hasta arriba de comida donada por un supermercado. Uno de los camiones de transporte había  tenido problemas para pasar desde Sudáfrica y los productos habían caducado ese mismo día o el día anterior, por lo que ya no se podían vender. Estuvimos descargando los coches cerca de 30 minutos. Uno de los remolques iba lleno solamente de lechugas envasadas, bolsas de ensalada y espinacas, más hortalizas y verduras envasadas… Las ensaladas se repartieron entre las mamás del centro y la gente que recogía a los niños por la tarde. El resto de productos, magdalenas, croissants, y otros dulces, se llevaron a la cocina para las meriendas de los niños o las comidas del centro. Los productos precocinados, tipo ensaladas con mahonesa, patatas bravas, cus cus… los consumen los adultos, las hermanas o los voluntarios.

¡Por la tarde por fin recibí un mensaje de Beatrice!, la doctora escocesa que conocí en Maputo, preguntando si el sábado por la mañana sería un buen día para visitar el centro. La dijimos que no habría problema, aunque sería mejor si pudiera venir un día de diario para conocer a los niños, que son lo realmente importante aquí, y la idea la convenció.

Ayer viernes, fue el último día de trabajo en el centro para Felipe, un fisioterapeuta mozambiqueño que marcha a la provincia de Manica para trabajar en un hospital. De momento es el único fisio que tendrá el hospital. Su promoción es la primera en graduarse en Mozambique, así que seguro que no les faltará trabajo.

La despedida que le hicieron las mamás y trabajadoras fue emocionante. Siempre que alguien marcha, las mamás cantan, bailan, la señora Hirundina da un discurso que hace que se te salten las lágrimas, sea o no sea tu propia despedida, y los besos y abrazos de los niños hace que el adiós sea aun más difícil…

Beatrice y su familia habían quedado en venir al centro alrededor de las 15 h, aunque les costó encontrar la dirección y cuando llegaron muchos niños habían marchado ya, ¡pero tuvo la suerte de asistir a la despedida de Felipe! Darek se quedó en el coche con los niños, uno de 2 años y otro de 1 mes, dijeron que por precaución, ya que aún no han sido vacunados de ciertas enfermedades. Beatrice quedó muy sorprendida por lo bien que tienen montado el centro las hermanas, y por todo el trabajo que se realiza cada día. Como se hacía de noche no pudo pasear por la machamba (el huerto), pero la Hna. Celeste la obsequió con una caja de fresas y una lechuga recién recolectadas y la agradeció su voluntad de ayudar en el centro, el tiempo que pudiera.

Y hoy ya es sábado. Día 15, ¡cumpleaños de mi padre!… el día 6 fue el de mi hermana y el 16 de Octubre el de mi madre, así que me los pierdo todos… Lo celebro con un vaso de leche caliente y el dulce más preciado de Mozambique: las bolachas (galletas) Tras madrugar para escribir la entrada de la semana en el blog (y tenerla lista para cuando haya internet), bajaremos a Maputo a pasar el día. Esta noche ha llovido bastante así que nos calzaremos las botas de montaña para no llenarnos de barro. ¡Esperemos que las chapas no tengan overbooking! (seguro que sí…).

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